La educación financiera no se enseña en las escuelas, pero es una de las habilidades más importantes que puedes transmitir a tus hijos. Cuanto antes empiecen, mejor preparados estarán para la vida adulta.
Edades 3-5: Los Primeros Conceptos
A esta edad, los niños pueden entender conceptos básicos:
- El dinero se intercambia por cosas: Llévales al supermercado y muéstrales cómo funciona una compra.
- Las monedas tienen valor: Juega a identificar y contar monedas.
- Esperar: «Ahora no podemos comprarlo, pero podemos ahorrarlo para después.»
Edades 6-10: Ahorro y Decisiones
Es el momento de introducir la práctica:
- La paga semanal: Una cantidad fija enseña a gestionar dinero limitado.
- Tres huchas: Gastar, Ahorrar, Donar. Divide la paga en estas categorías.
- Metas de ahorro: Si quieren un juguete, ayúdales a calcular cuántas semanas necesitan ahorrar.
- Coste de oportunidad: «Si compras esto, no podrás comprar aquello.»
Edades 11-14: Conceptos Intermedios
Pueden entender ideas más complejas:
- Presupuestos: Ayúdales a crear un presupuesto mensual para su paga y extras.
- Interés: Explica cómo el dinero puede crecer (y cómo las deudas también).
- Trabajo y valor: Pequeños trabajos en casa pueden tener compensación. Aprenden que el dinero se gana.
- Publicidad y marketing: Enséñales a reconocer cómo les intentan vender cosas.
Edades 15-18: Preparación para la Vida Real
Antes de que se independicen:
- Cuenta bancaria propia: Que gestionen su dinero con supervisión.
- Primer trabajo: Apoyar empleos de verano o fines de semana.
- Impuestos básicos: Explicar qué son y para qué sirven.
- Crédito y deuda: Los peligros de las tarjetas de crédito mal usadas.
- Inversión básica: Pueden abrir una cuenta de inversión con tu ayuda.
Lecciones Transversales
- Sé ejemplo: Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les dicen.
- Habla de dinero: Rompe el tabú. Comparte decisiones financieras familiares apropiadas.
- Permite errores: Es mejor que pierdan 20€ ahora aprendiendo, que 20.000€ de adultos.
- Celebra los logros: Cuando alcancen una meta de ahorro, reconócelo.
El mayor regalo que puedes dar a tus hijos no es dinero, sino el conocimiento para gestionarlo bien.
